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diumenge, 18 d’octubre del 2015

MYKONOS



Dejamos la Isla de Siros en las primeras horas de la mañana, bajo un cielo nublado que amenazaba cambios y los primeros vientos del Sr. Meltemi soplando y aumentando a medida que nos acercábamos a Mykonos. Así que por segunda vez navegamos empujados por sus caprichosas rachas de vientos venidos del NE que variaban según estábamos a resguardo de alguna isla o en medio de un canal entre islas. Por esta vez no superó los 20 nudos de viento pues solo era el comienzo.
El parte anunciaba al menos tres días de fuertes vientos así que fuimos directos a puerto para dejar al Yin a buen recaudo y poder visitar la tan famosa Isla Mykonos. 





…la ciudad que aún posee su belleza original con sus suelos pintados sus calles estrechas y sus innumerables iglesias, resultó un decorado para el turista repleto de tiendas de todo tipo, bares y restaurantes que distorsionan la imagen verdadera. Eso sumado a la incalculable cantidad de gente que recorren estas estrechas calles llegados en Ferris, viajes organizados o por cuenta propia da lugar a una masa compacta que lo invade todo. En Agosto aquello puede ser un verdadero caos.






Para sacar algunas de estas fotos con las calles un poco despejadas fueron necesarios muchos intentos y salirnos un poco de los recorridos más comunes.





Luego está la parte económica, mucho de los precios de cosas que ya conocemos aquí aumentan sensiblemente. Incluso las gente autóctona resulta a primera vista menos sociable y más interesada. Podríamos explicarlo con algunos ejemplos pero se haría poco largo. Te sientes un poco como una moneda que rueda por allí, a punto de ser atrapada.

 Las vistas más vendidas de esta pequeña ciudad son sus molinos, la pequeña Venecia que de ello tiene poco y sus suelos decorados, así que aquí va otra versión de lo mismo.



"Pequeña Venecia"




Por primera vez no sentimos la necesidad de sacar las bicis o buscar como recorrer parte de la isla en transporte público, a pesar de que la estancia se alargó casi una semana a consecuencia del Meltemi que llegó con mucha fuerza y sin prisas para marchar. Debía ser su despedida pues estábamos a comienzo de Octubre, su último mes. Durante tres días el ruido producido por el viento era tal, que nuestro generador eólico que ya es un tanto ruidoso no se escuchaba en absoluto. Los días restantes durante la noche el viento disminuía un poco y las rachas no eran tan fuertes.


puerto "nuevo"

El puerto resultó una buena protección a medias. Aunque Niko, el “marinero” del puerto hacía atracar todos los barcos de manera que trabajasen las amarras contra la fuerza del viento y no el ancla, era inevitable el molesto mar de fondo que entraba, sobre todo cuando bajaba la intensidad del viento. Además estaba el oleaje que producían los Seabus que pasaban cada media hora, desde las siete de la mañana hasta las once de la noche. Solo un día dejaron de salir por mal tiempo.



Tristemente, el Puerto Nuevo es todavía una obra inacabada con el suelo de tierra donde la única parte con cemento son los muelles y la zona donde atracan los ferris. Hasta allí llega algo parecido a un paseo y una calle que de pronto se pierde entre montañas de tierra.

Los Seabus hacen el recorrido del Puerto Nuevo donde estábamos, donde llegan algunos ferris, hasta el viejo puerto de Mikonos a una milla a 2€ por persona. Lo utilizamos un día para ver la entrada a la ciudad por mar…

Vista del puerto viejo reservado para el seabus y las barcas de desembarco de los Ferris

La anécdota agradable fue que volvimos a coincidir con la embarcación “ Frida”, de bandera Suiza que no veíamos desde la Isla de Trizónia en el golfo de Corinto y nos pusieron a su lado. Es un Formosa 51 al que llamamos “el big brother”, pues nuestro Formosa 41 cabe dentro. 


"the big brother"...

Las tasas de puerto para 12 metros de eslora en Octubre y por una semana no superaron los 7€ diarios. No sabemos si aumenta en temporada alta. Agua y electricidad con un consumo controlado, una tarjeta de 10€ es más que suficiente.
Delante del puerto, cruzando la calle hay un minisuper medio bien surtido. Arriba hay un bar con duchas, wifi y consumiciones muy caras. Alquiler de motos que no preguntamos precio y servicio de lavandería a precio variable.


Bar Maistros... todo en uno!


Hicimos un segundo viaje al centro de la ciudad en busca de una mejor impresión; pero solo sirvió para sacar alguna otra foto y poco más. 








tomado de un collage expuesto en el aparador de una tienda

Como el Meltemi comenzaba a dar muestras de debilitamiento, echamos un ojo al parte y buscamos el mejor rumbo para continuar camino al día siguiente…





Next Port Paros…

diumenge, 11 d’octubre del 2015

SIROS

Sobre las diez de la mañana soltábamos amarras en el puerto de la Bahía Livadhi- Kea con destino SE a la Isla Siros a unas 38 millas.
El parte meteorológico se estaba cumpliendo, ya teníamos de diez  a doce nudos de viento del Sur en el puerto. Dejamos la bahía y giramos a estribor para pasar la Isla de Kea por su lado Norte. Izamos solo Mayor y Yankee pues seguramente aumentaría el viento y tocaría ceñir. 
Pasamos el Norte de la isla con viento suave de través y un poco de mar de fondo. Nada más salir del resguardo de la isla, el viento comenzó a aumentar llegando hasta los 22 nudos en pocos segundos por efecto de la aceleración que le produce al chocar contra la isla. 


Yin yang en estado puro

Rizamos un poco el Yankee (vela de proa) y comenzamos a ceñir en dirección a nuestro destino, poco después navegábamos entre través y ceñida a buen ritmo con el viento del Sur soplando entre 15 y17 nudos. Volvimos a abrir todo el yankee y ya no dejamos de ceñir hasta llegar al Norte de la Isla de Siros, pasando antes muy justos por el Sur de la Isla Gyaros, que estaba a la mitad del camino.


Sur de Isla Gyaros...no hay nadie a quien preguntar una dirección..:)))

Al llegar al Norte de Siros el viento fue disminuyendo hasta desaparecer. El trozo que quedaba por recorrer por el lado Este de la Isla hasta llegar al puerto lo recorrimos a motor.


últimos minutos de ceñida al Norte de Siros

La llegada a la ciudad, que fue apareciendo poco a poco por estribor resultó espectacular. La mezcla de sus propios colores con los del atardecer fue todo un espectáculo.


ciudad de Ermoupolis, capital de Siros vista desde el mar...


El puerto es una gran bahía que se reparte a grandes rasgos de Sur a Norte en una zona de “marina” algo apartada y un tanto inservible, un puerto de pescadores donde hay algunos espacios para barcos de paso, un varadero para yates y otro para barcos de gran tonelaje, el puerto comercial y una gran zona de amarres públicos con todo el paseo marítimo detrás (una parte estaba en obras) con los bares y tabernas a tocar.


Bahía de Ermoupolis vista desde el Norte

En el muelle hay conexión de agua y electricidad pagando unas tarjetas de consumo a un precio adecuado. Las tasas de puerto son 6,55€ diarios para 12 metros de eslora. Hay buena protección para los vientos del Norte pero tal vez no tanta para vientos del Sur. Hay que usar buenas amarras y dejar resguardo entre la popa y el muelle pues cuando entran los Ferris se produce un oleaje incómodo durante unos minutos. El fondo es buen tenedero para el ancla.





La ciudad se extiende hacia la mitad norte de la bahía trepando por la montaña… hay calles que son escaleras infinitas. El conjunto visto desde la bahía parece una pintura. Luego callejeando, es cuando descubres las grandes casas de estilo neoclásico y villas, y te puedes imaginar viviendo en ellas a las grandes familias de banqueros, comerciantes y armadores, que hicieron fortuna en la época en que Siros era el puerto griego más importante del mediterráneo occidental 






Ayuntamiento , en la plaza Miaouli




      Resulta  sorprendente el uso del mármol en balcones,  aceras y calles.






Las iglesias esta vez son de estilos muy variados y algunas resultan verdaderas obras de arte.

La más cercana al puerto es  Agios Nikolaus









...y coronando la ciudad de Ermoupolis, la Iglesia de la Resurrección.



ambas son una pequeña muestra de la infinita variedad de edificios religiosos que hay por toda la ciudad


en este espacio hay más de diez iglesias a la vista... 




 La estancia en Ermoupolis resultó agradable aunque se respira un ambiente de gran ciudad que no hace pensar en una isla. Admirando sus calles terminas por recorrer prácticamente todos sus rincones, hasta los más dificiles como sus empinadas calles de escaleras.





Nuevamente encontramos casas que bien merecen una restauración

El tiempo corre rápido y se acerca otra hornada de Meltemi siempre impredecible en intensidad y muchas veces en duración. Con un ojo puesto en la meteorología preparamos todo para salir al amanecer con los primeros vientos meltémicos rumbo a nuestro siguiente destino…


Next Port Mikonos…

diumenge, 4 d’octubre del 2015

KÉA


Continuando al Este, nuestra primera isla cíclades fue Kéa. Desde la Bahía de Sounio y bordeando el Sur de Isla Makronisos fueron aproximadamente unas 16 millas con vientos suaves del Norte que nos permitió navegar relajadamente a vela hasta la Bahía de Ayios Nikolaou al NW de la isla.
A la entrada de la bahía destaca el Faro-iglesia o la Iglesia-Faro por su color blanco sobre el color oscuro del montículo donde se encuentra.




Una vez se entra en la bahía esta se subdivide en dos, con un puerto cada una. Al frente y al fondo Vourkari y a la entrada girando a estribor rumbo Sur, Livadhi.


bahía Vourkari, fondeo y amarre a la derecha


detalle de la zona de amarre de Vourkari

entrando a estribor zona  de amarre Livadhi

 Hicimos primero un pase por esta última para ver un poco la zona de puerto y nos fuimos a atracar en Vourkari pues el pronostico era de vientos del Sur y allí se estaba mejor resguardado. El parte se cumplió y pasamos un par de tormentas de lluvia y viento fuerte que llegaba tanto del SW como del SE… El Yin Yang quedó bien desalado.








Allí conocimos a Mercedes y Gabriel, venidos de Uruguay básicamente para probar un Pogo 10.50 durante sus vacaciones. Es una historia que no podremos evitar contar.


Pogo 10.50

Gabriel, amante de la navegación a vela, decidió comprar un Pogo 10.50 y como el barco tardarían un año en entregarlo decidió que por sus vacaciones vendría a Grecia con Mercedes a probar el mismo modelo de su esperado barco. Entretanto le apareció como caído del cielo la oportunidad de comprar un barco idéntico de segunda mano en muy buenas condiciones y prácticamente sin moverse de su casa. “Cosas del destino”… en fin, que con los billetes comprados y todo contratado se vinieron a Grecia a probar el barco que ya tienen en tramites de cambio de nombre en casa. Gracias a eso les conocimos y pasamos ratos bien agradables entre tormenta y tormenta.




Después de dos días con cara de invierno y tormentas no pudimos hacer muy buenas fotos de la zona que no dejaba de tener sus curiosidades. Hay restos de un pueblo de piedra en los alrededores de lo que fue la antigua zona portuaria de la isla y algunas muestras de que tal vez el nivel del mar realmente está aumentando.




restos de la antigua zona portuaria

en primer plano muelle sumergido


Muy cerca de este muelle sumergido hay una casa bastante grande abandonada en la que hay huellas de que el mar en algunos momentos durante el año entra hasta allí.

En el muelle donde estábamos atracados, durante las tormentas con un poco de movimiento del agua faltaba poco para inundar la calle. 



En Vourkari hay que tener el cuidado de echar el ancla tan lejos como sea posible al atracar pues la profundidad varía rápidamente de diez o catorce metros a dos o tres mientras te acercas al muelle. También hay una amplia zona de fondeo que queda limitada por las profundidades. 

En el muelle hay algunas tomas de Agua y electricidad. Delante, cruzando la calle hay variedad de bares y restaurantes. Servicio de taxis para subir a la Chora y el autobús que solo pasa los fines de semana.




Pasados los dos días de vientos del Sur llegarían vientos del Norte; con las primeras rachas levamos ancla y nos fuimos al puerto de Livadhi que había mejor fondo para el ancla y quedabamos mejor protegidos por el nuevo rompeolas y los ferris que casi siempre hay alguno y también hacen de pared. 
Al día siguiente nuestros amigos Gabriel y Mercedes regresaban para devolver el barco, adelantando el regreso por problemas familiares. Deseamos que todo haya ido bien… Pronto tendremos noticias.
La estancia en Livadhi tal vez se alargó demasiado. Entre el tiempo que continuó un poco inestable y nuestro deseo de ver los alrededores y visitar la Chora también ayudaron.






En el puerto de Bahía Livadhi hay tomas de agua y electricidad que funcionan con una tarjeta que se compra al marinero encargado de los servicios del puerto y de cobrar las tasas correspondientes por la estancia. Para doce metros 7€ por noche aproximadamente.




Hay un amplio espacio para fondear delante del muelle, teniendo cuidado de dejar sitio para la maniobra de los Ferris que también echan ancla para atracar.



Hicimos un intento de ir una tarde con las bicis hasta la Chora que está en medio de la montaña y aunque recorrimos un largo trecho siempre subiendo tuvimos que volver pues se hacía de noche y faltaba la vuelta. Sirvió para ver un poco de vida campestre y encontrar un supermercado con mejores precios para nuestro reducido presupuesto mensual.




Con la mirada puesta en nuestra siguiente parada, guardamos las bicis y lo dispusimos todo para salir temprano por la mañana después de desayunar con el viento del Norte que seguiría soplando…






Next Port Syros…