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dissabte, 19 de setembre del 2015

GOLFO DE PATRAS

Amanecimos con todo a nuestro alrededor envuelto en una suave bruma. Mientras desayunamos y lo dispusimos todo para levar ancla ya había despejado un poco. Eolo continuaba durmiendo.




Levamos ancla y a ritmo de motor pusimos rumbo al Este con la intención de llegar al Golfo de Patras a unas 40 millas y entrar literalmente en Mesolongion (Messalonghi) que está unas tres millas tierra adentro. Hacia allí nos empujaba la curiosidad debido a un comentario de Paco y Dori sobre la particularidad del sitio.
Pasadas las primeras 12 millas continuábamos yendo a motor y la Isla de Oxia que ya hacía unas millas que asomaba en nuestra proa nos convenció para que nos apartáramos ligeramente de nuestro rumbo.


Isla de Oxia a la proa

Llegamos a Oxia por su lado W y dejamos caer el ancla en 15 metros de aguas transparentes frente a una pequeña ensenada que según la carta era una de las menos profundas a ese lado. Sus paredes como en muchos otros sitios por los que hemos pasado emergen desde unas cuantas decenas de metros de profundidad por lo que 15 metros era todo un regalo. Mar plana y cero viento era la oportunidad perfecta para darnos un baño en sus aguas y comer relajadamente sin preocuparnos de echar demasiada cadena. 




Justo después de comer comenzó a soplar una brisa que nos puso en marcha nuevamente. Al llegar al extremo sur de la isla la superficie del mar en combinación con los diez nudos de SW que soplaban delataba el encuentro de dos corrientes en sentidos diferentes que pasamos sin mayores consecuencias. Poco después  mar y viento ya empujaban en la misma dirección. El Yin  con solo Yankee y Mesana izados nos regaló una suave navegada que duró hasta la baliza de entrada del canal de Mesolonguion. 
Antes de llegar al canal hay que navegar dejando algunas millas de resguardo de la costa pues es una zona de bajos y marismas bien detallada en las cartas. Las primeras balizas de entrada están mar adentro y aunque son las menos visibles hay que buscarlas y comenzar la entrada desde allí. El canal bien señalizado, recorre casi 2,5 millas y está dragado a 6 metros de profundidad media. 


a la izquierda  primera baliza del canal

A la entrada del canal hay un antiguo poblado de pescadores de múltiples colores. Las casas construidas sobre pilones en el agua te hacen volar al SE Asiático, solo la iglesia de rigor te trae rápidamente de vuelta.











Al llegar al final del canal este se abre convirtiéndose en una amplia bahía con aspecto de lago donde hay tortugas... una marina, un muelle de uso comercial y un muelle de uso público con conexión para agua. En medio de todo queda un amplio espacio donde echar el ancla. Fondo de fango entre 6 y 9 metros de profundidad. Buen agarre.
En la marina, además de agua y electricidad hay varadero, servicio de reparaciones, tiendas de recambios, lavandería, un mini mercado y un bar restaurant. 


vista de la marina Mesolonguion desde el fondeo

Amanecer en el fondeo...

El pueblo, está a unos diez minutos a pie desde el puerto. Solo recorrimos una pequeña parte de él pues resultó más grande de lo que esperábamos. A medida que nos acercamos al centro encontrábamos comercios de todo tipo y mayor vida social. Bares de copas, tabernas y restaurantes para no acabar.  





  Mientras navegábamos desde la Isla de Oxia buscamos información del lugar y supimos que fue aquí donde murió en 1824 el poeta Lord Byron es casi un referente turístico.
Navegar por estas tierras griegas es navegar irremediablemente entre la historia y la mitología. En el Golfo de Patras, se libró en 1571 la mayor batalla naval de la historia que decidiría el dominio sobre el continente europeo, un choque entre dos concepciones religiosas diferentes, la cristiana y la musulmana. Fue "la batalla de Lepanto". 
También descubrimos que la Isla de Oxia había sido espectadora de lujo de la gran batalla e incluso aún hoy alberga en sus aguas algunos restos de aquellos que corrieron la peor suerte en la batalla.
...Nos fuimos de Mesolongion pensando que no le habíamos dedicado tiempo suficiente para conocerlo mejor. Es un sitio para recorrer en bici y conocer a fondo; pero el tiempo corre y aún quedan muchas paradas por delante. 


Baliza trampolín a la salida del canal... saludos!


La siguiente parada fue la población de Návpaktos más conocida como Lepanto… Para llegar allí hay que pasar bajo el puente Rion-Antirion, el puente colgante más largo del mundo con 2.252 metros de largo, situado en una de las zonas de mayor actividad sísmica. El puente de Poseidón, como le llaman por allí, fue terminado en Agosto del 2004.




Pasamos bajo el puente con 20 nudos de viento soplando por la aleta y una corriente de un nudo y medio empujando a favor, que nos hacían navegar entre 6,5 y 7 nudos de velocidad.  




Hay que avisar unas millas antes de pasar por el canal 14 VHF al control de paso bajo el puente (Rion Traffic) para informar en que dirección pretendes pasar y de que lado del puente estás (Norte o Sur). El control confirma el paso fijando el lado concreto por donde deberás pasar. El paso entre los dos pilares del centro es para los barcos de gran tonelaje.



Historia y modernidad se dan la mano en el tramo no navegable...


Puente de Poseidón visto desde el este.


Al llegar a Lepanto la primera imagen que llama la atención es la gran muralla que se extiende montaña arriba y alrededor del puerto.



Návpaktos


La entrada en el pequeñísimo puerto de la ciudad quedó en un sueño imposible pues soplaban unos 23 nudos y no sabíamos si habría espacio libre dentro. Maniobrar en estas condiciones en un espacio tan pequeño era correr un riesgo innecesario. Además sabíamos que con vientos del S-SW resulta incómodo estar dentro pues entran olas que provocan un movimiento constante en el interior.



entrada al puerto entre las dos torres



Yin fondeado en la bahía de Lepanto. Al fondo el puente Rion-Antirion

 Fuimos a parar frente a la playa donde ya habían varios barcos. Allí se aguantaba bien el viento y la mar de olas cortas. Al caer la noche todo se fue calmando. Al día siguiente bajamos pronto a ver el pueblo y a desayunar… 





  El marinero Yorgos Anemoyannis que murió en 1821 en su intento
de prender fuego a la fragata de la flota otomana y el escritor
 Cervantes más conocido como el "manco de Lepanto"







Sobre las diez de la mañana ya volvía a soplar con alegría. Volvimos a bordo, levamos ancla y continuamos rumbo E aprovechando el buen viento.

 Next Port la Isla Trizónia… 
Teníamos marcada esta isla como parada ineludible por recomendación expresa de Paco y Dori. Ellos tenían gratos recuerdos de su estancia allí...
LLegamos a Isla Trizónia a buen ritmo con el viento del W que variaba en intensidad entre los 17 y los 22 nudos. 
El puerto está bien protegido del mar y la entrada es relativamente amplia, incluso hay una zona ya prácticamente dentro del puerto donde se puede echar ancla sin atarse a tierra. Realmente es un puerto natural donde solo fue necesario  poner unas piedras y un poco de cemento.



vista del puerto desde el NW

Entramos tres barcos prácticamente a la vez. El primero fue directamente a un sito libre donde podía abarloar cómodamente. El siguiente se fue directamente a fondear y nosotros decidimos probar suerte y entrar un poco en el puerto en busca de algún espacio libre. 
Justo al entrar vimos un espacio entre dos barcos que según los pasos de un espontáneo que había por allí habían 15 metros. Con el viento soplando fuerte hicimos un giro casi en forma de ocho para dar un primer pase y ver el espacio real que había y terminar con la proa apuntado al viento para facilitar la maniobra de entrada entre los dos barcos. El viento hizo el resto acolchándonos contra el muelle. El Yin quedó cómodamente abarloado. 



El Yin abarloado. Al fondo las montañas del continente.


La Isla resultó un pequeño paraíso donde el tiempo corre más rápido de lo que te gustaría. Aquello de que “el tiempo es relativo” se puso de manifiesto. 








Se puede incluso hacer excursiones por alrededor e interior de una buena parte de la Isla.





Al tercer día, preparamos todo para salir a primera hora de la mañana aprovechando una bajada de viento anunciada en el parte meteorológico entre las 7 y las 8 de la mañana que nos permitiría separarnos del muelle con facilidad. Unos minutos antes de las 08:00 HL el Yin Yang se ponía nuevamente en marcha...

Next Port Galaxidi...

dilluns, 14 de setembre del 2015

ÍTACA

Por fin Ítaca, la Ítaca de Ulises, la Ítaca de los sueños, nuestra Ítaca…


escribió el poeta Constantino Cavafis, tal vez un incomprendido de su época y un desconocido aún para muchos. Sus poemas aún son versionados y cantados. 

La Ítaca de Ulises, la de “La Iliada de Omero”, que aún no está definido si fue escrita por uno o por varios autores, es un retrato de la naturaleza de esta parte del mediterraneo. Desde que se pasa por el norte de Sicilia y entras en el estrecho de Messina, la orografía y la meteorología siempre cambiante al navegar por estos mares y entre estas islas invita a  pensar en la gran obra. Quien o quienes la escribieron conocían muy bien estas tierras o escucharon atentamente las historias de los marineros… 
Nuestra Ítaca, a la que por fin llegamos físicamente es solo parte de un sueño cumplido. 





Nuestro primer contacto con la Isla fue Kioni, un bonito pueblo de mar que empieza en las orillas de la bahía y el puerto y sube por la montaña a modo de anfiteatro, bastante homogéneo y de un colorido que resulta agradable a la vista desde el primer momento. Como en muchos otros sitios, hay algunas casas abandonadas que son una verdadera pena que se pierdan.
A la entrada de la bahía quedan en pie los restos de tres molinos dispuestos elegantemente sobre la montaña y otro sobre el pueblo, que podemos confirmar que en su día viento no les faltaba para trabajar. 




El pueblo con su primera linea de mar en la zona del puerto dispuesta para el turismo con bares, tabernas, tiendas y restaurantes, no ha perdido demasiado su estilo. Incluso algunas construcciones claramente modernas no resultan demasiado visibles.







El puerto es de uso público sin agua ni electricidad. Hay un montaje privado con un contador donde se puede obtener agua pagando por litro un precio que parece que era un poco variable. También se puede contratar servicio de combustible. Hay panadería y minimercado muy cerca.




La bahía en general es profunda para fondear. Hay que echar el ancla lejos tanto en el lado del puerto como en su opuesto para atarse a tierra. El agarre es bueno. Aunque parece un sitio bien protegido, cuando pasa un barco grande a lo lejos por fuera de la bahía, minutos después entra un poco de olas a modo de mar de fondo.





Hay un sitio en el muelle justo a la entrada, donde se puede abarloar de cuatro de la tarde a diez de la mañana del siguiente día, cuando hay que dejarlo libre para los taxiboats y miniferris que entran y salen.


muelle para taxiboats y miniferrys


Nosotros lo utilizamos cuando llegamos por la tarde y nos cambiamos a la mañana siguiente cuando quedó un sitio libre en el muelle.

Allí conocimos a Paco y Dori, una alegre pareja de españoles con las ideas claras, sobre todo las ideas de Paco, autodidacta e inventor, que les han servido para llevar adelante una empresa triunfadora de la que ahora disfrutan del esfuerzo realizado. Están casi jubilados aunque aún jóvenes para su edad. Fue un placer conocerles y escuchar sus historias. Esperamos volver a verles algún día.



Salida de Paco y Dori en su catamarán


Pasado dos dias disfrutando de las vistas de la bahía de Kioni y sus calles, continuamos por fin rumbo a la Ciudad de Itaca. 
La entrada a la ciudad, antes de llegar finalmente a la bahía es majestuosa. El paso entre montañas verdes y una mar plana de aguas transparentes y azul profundo nos dejó mudos por unos minutos. 





En el camino hay muchos rincones donde echar el ancla y disfrutar del paisaje es toda una tentación. No pudimos resistirnos a la idea e hicimos una parada corta para bañarnos delante de una playa al otro lado de la ciudad.



 Dnexia

La entrada en la bahía nos resultó espectacular, con toda la ciudad alrededor, es amplia con mucho espacio para echar el ancla y muy protegida de la mar. Hay un largo muelle público para amarrar echando ancla. Lógicamente bares, tabernas y restaurantes a primera linea de mar con mucha actividad pero que conservan su autenticidad. Prácticamente todos los servicios como en cualquier ciudad. No encontramos lavandería self service.
Para nosotros la ciudad perfecta, sencilla, sin grandes edificios y con el mar a sus pies. 



la bahía vista desde tres ángulos  diferentes







Hechas las compras necesarias y los paseos por la cuidad en la que nos hubiese gustado quedarnos más tiempo, tras dos días de estancia continuamos camino hacia el Sur…



La siguiente parada fue Pera Pigadi un rincón al SE de la isla rodeado de naturaleza, protegido de los vientos del N, NW y S donde hay un pequeño espigón en el que se puede anclar a modo de puerto o en sus alrededores donde hay varios sitios para echar ancla. Es recomendable atar cabos a tierra para evitar el borneo y dejar sitio para otros barcos ya que la profundidad aumenta rápidamente limitando el espacio de fondeo.




Al parecer este es uno de los tantos sitios a los que se hace referencia en la Odisea. En la montaña hay muy marcada la huella del paso del agua. La alta roca llamada Koraka se corresponde además con el nombre de Korax donde fluía la fuente de Arethusa. Las descripciones y el entorno encajan bastante bien. En cualquier caso es un sitio para dejar fluir la imaginación



Roca Koraka



Aquí dejaríamos nuestra Ítaca, para continuar hacia el E.

"Més lluny, sempre molt més lluny, més lluny del demà que ara ja s´acosta"

..." I si la trobes pobra, no és que Ítaca t´hagi enganyat. Savi com bé t´has fet, sabràs el que volen dir les Ítaques"...

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