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dijous, 20 d’agost de 2015

PAXOS Y ANTIPAXOS

Ante todo decir que llevamos un gran lío con los nombres. En unas guías escriben por ejemplo Paxos y Antipaxos, mientras en otras encuentras Paxoi y Andipaxoi. Así que en los nombres puede que encontréis más de uno cuando hablemos de un mismo sitio. “Sinomi” (disculpas o lo siento en griego)

Salimos del Puerto de Mourtos rodeando las islas de Nikolaos y Sivota para seguidamente buscar rumbo directo a la Bahía de Lakka en Paxos, un puerto natural con fondo de arena, bien protegido de casi todos los vientos. Solo abierto al NE. 


fondeo visto desde el Norte


vista  de la entrada del fondeo de Lakka

El parte anunciaba tormentas venidas del SE durante el final de la mañana así que los buenos fondeos estarían muy solicitados. 
La tormenta llegó mientras cruzábamos el canal entre el continente y las islas con un poco de viento variable y racheado, algunas descargas eléctricas y un poco de lluvia. 
Llegamos al fondeo con un poco de nubes y viento de direcciones variadas. Como era de esperar aquello ya estaba bastante lleno, pero justo quedó un espacio libre cerca de la entrada mientras llegábamos. En esta zona de la entrada se echa el ancla y se pasan cabos a tierra para no bornear (girar alrededor del ancla), así se aprovecha más el espacio.





Nosotros teníamos un espacio detrás tipo miniplaya y en lugar de atarnos a tierra echamos un ancla también por popa utilizando la barca auxiliar. Nos quedó un tenderete firme y fácil de deshacer. 





Aquella tarde vimos lo elástico que puede ser un fondeo. Entró posiblemente más del doble de la cantidad de barcos que habían al medio día cuando ya parecía lleno.




El tiempo continuaba inestable y este resultaba un sitio bastante confortable para anclar y bajar a tierra. Hay todos los servicios necesarios para repostar víveres o simplemente bajar a comer o tomar alguna bebida refrescante.







Taxi boat



Tambien hay un pequeño muelle donde se puede conectar electricidad o repostar agua. Una de las opciones es contactando con un hotel que se anuncia en el paseo y que está a pocos metros del muelle. 






La estancia aquí se hizo muy agradable. Agua limpia, fondo de arena, paseo por el pueblo y compra de víveres en el super (verduras y hortalizas muy buenas), paseo por la montaña detrás del fondeo y visita a la playa del otro lado del fondeo. En fin, fuera de temporada debe ser un sitio casi perfecto…



...Al otro lado del fondeo

Next Port Cala Mongonisi…

A cala Mongonisi fuimos por la ruta menos habitual, pasando por el W y esto fue parte de lo que vimos…







La intención era además de ver todo este paraje, saltar un trozo que imaginábamos estaría bastante colapsado pues estamos en medio de la temporada y los sitios más populares concentran todo tipo de embarcaciones y modalidades de turismo náutico, así que nos fuimos por la ruta del W menos transitada pues suele estar más afectada por los vientos del NW y hay menos sitios con posibilidad de echar el ancla.




“Una estrecha franja de arena y piedra para el ancla”.

El sitio es casi impactante. Agua cristalina e infinidad de tonos azules. Hay poco sitio para anclar y la profundidad a poca distancia de la pared se va a los cuarenta o cincuenta metros y sigue aumentando, significa que estás en mar abierto. Sin protección a los vientos de los cuadrantes III y IV. De aquellos sitios que para pasar la noche, lo mejor es tener una buena información meteorológica. 

El paso por el W está bastante despejado de embarcaciones de crucero; pero de lanchas pequeñas de alquiler es como una autopista. Prácticamente todas iban a gran velocidad dejando atrás la posibilidad de entrar en rincones increíbles. Creemos que pocos vieron el paisaje.






Un catamarán sirvió sin querer de modelo para reflejar la majestuosidad de las paredes. Faltó un poco de brisa que se llevará bruma de la mañana.





Después de ver todo el lado W de Paxos, fuimos directamente Mongonisi un puerto natural en el lado SE que por la información escrita que teníamos había que dedicarle una visita.



Cala Mongonisi


Pasamos allí dos días! Parecía un sitio protegido de casi todo y cuando llegamos hasta pudimos escoger donde poner el ancla. Decidimos al centro y en el lado opuesto al embarcadero. Ancla y cabos a tierra.





El segundo día comprobada la consistencia del fondeo, bajamos las bicis a tierra y nos fuimos a Gaios. 





El camino fue bastante fácil e incluso pareció corto. Una carretera siempre cerca del mar y con olivos por todas partes. Es increíble la cantidad de olivos que hay en estas islas. Verdaderos bosques centenarios.






Gaios, un puerto natural que sobre el papel nos hacía mucha ilusión visitar, resultó ser una verdadera jungla de “TripBoats” barcos de paseos, Ferris, lanchas de alquiler, cruceristas y gente, mucha gente. Llegamos sobre las tres de la tarde y el movimiento que había de gente por todas partes nos desconcertó. Los bares y restaurantes todos a pleno rendimiento. Dimos un paseo para visitar el puerto de punta a punta y cuando volvíamos ya todo estaba más despejado. Comenzaron a marchar los Ferris y demás y todo comenzó a parecer normal. Entonces se movieron motoras y veleros para ocupar los sitios que habían quedado libre. Comenzaba el turno de la noche.



Bocana Sur del puerto de  Gaios

bocana Norte puerto Gaios




Volvimos al Yin Yang con idea de descansar un poco y prepararnos para volver a bajar a tierra por la noche. Miramos el parte meteorológico para adelantar acontecimientos futuros y vimos que estaba viniendo una tormenta desde el sur con vientos de unos 15 nudos. Pocos minutos más tarde se veían nubes y algunos reflejos de relámpagos. 
Nos quedamos a bordo y ya entrada la noche llegó un chubasco del Sur de aquellos que llegan con una brisa suave y minutos después soplaban rachas de hasta 24 nudos, así que comenzó el baile de anclas. 
Pusimos el motor en marcha, pues nos entraba el viento de través y nuestra proa tiraba cada vez con más fuerza, hasta que “clin” el barco hizo un movimiento brusco y la popa se acercó peligrosamente a las piedras. Casi sin darnos cuenta soltamos amarras, levamos ancla y salimos a oscuras de aquél baile de barcos. Nos fuimos a pasar la noche a la entrada de la bahía, con mucho espacio para bornear y protegidos del viento que aún iba soplando a ratos. Las cabras y sus campanas nos acompañaron desde la orilla del bosque que teníamos delante.
Al amanecer aún quedaba alguna huella de la tormenta en el cielo y de falta de sueño en nuestras caras.



Amanecer después de la tormenta

Fuimos a recoger nuestras amarras con la barca auxiliar, desayunamos y pusimos rumbo a Andipaxoi por su lado W a ver que sorpresa nos desvelaba.

Next Port Oeste de Andipaxoi…

Siguiendo el impulso de buscar sitios un poco tranquilos y un recorrido diferente a la línea general decidimos que Andipaxoi (Antipaxos) lo pasaríamos también por el W.
Buscamos en la carta un sitio apropiado donde pasar la noche y cala Vodina, una ensenada relativamente grande al SW de la isla fue la elegida. Es abierta al W y SW pero el tiempo era bastante estable tanto a simple vista como a la opinión de San Grib, nuestro meteorólogo de cabecera. 
La costa W de Andipaxoi es otro espectáculo pétreo digno de ver…





Al aproximarnos al destino marcado comenzamos a girar poco a poco a estribor mientras aparecía de detrás de la montaña la deseada cala. Casi solitaria, dos veleros aparecieron anclados por nuestro babor junto a unas cuevas y un fondo de arena y rocas en el que parecía el lado más bello de todo el entorno. 





Continuamos entrando en busca de un poco de protección a los posibles vientos y menos profundidad para echar el ancla; pero variaba tanto la profundidad y se veían tantas piedras que decidimos no alargar demasiado la aventura. Además daba la sensación de que se hacía cada vez más estrecha. Al fondo se veía una pequeña playa de arena con un barco de pesca en la orilla que resultaba tentador llegar hasta allí. Más tarde comprobamos que era posible llagar pero ya estábamos acomodados y preferimos no movernos.





El verdadero espectáculo comenzó pocas horas más tarde cuando empezaron a aparecer barcos a motor que competían entre ellos por el espacio y sobre todo era importante hacerse notar. Fin de la tranquilidad. 





Los veleros de la entrada terminaron rodeados a tal punto que decidieron marchar. Incluso un megayate hizo maniobras entre ellos y otro yate intentando hacerse un espacio que no había. Era todo un poco surrealista. 
Aquel rincón idílico comenzaba a parecerse mucho a una gran ciudad donde la gente lucha por aparcar. En nuestro lado perduró la tranquilidad.
Al caer la tarde las motoras como de costumbre abandonaron el sitio y se volvieron a puerto, fue entonces cuando el entorno recuperó su aparente aspecto virgen.







Lo más triste lo vivimos cuando nos pusimos las gafas de buceo y miramos hacia el fondo. Descubrimos un verdadero vertedero de plásticos. No podíamos creer lo que veíamos. Limpiar aquello necesita de una brigada de buzos trabajando durante varias semanas.


Vista al amanecer desde la superficie
Navegando hemos encontrado también mucho plástico flotando. Desgraciadamente no podemos recogerlo todo. 








Next Port Préveza...

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