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dimarts, 28 de juliol de 2015

ISLAS DIAPONTIAS

…Como nos han dado un mes de permiso sin tener que volver al dentista, aprovechamos para soltar amarras y hacer un pequeño “giro”por las islas griegas más cercanas.

 La primera Othonoi, está a unas 46 millas de Tricase  situada al NW de Corfu, lo que la convierte en nuestra primera opción, así como un sitio de paso y descanso para muchas embarcaciones en su navegación entre Italia y Grecia y viceversa. 

Al segundo día de la gran noticia ya estaba todo dispuesto para partir. 

Salimos de puerto con un parte bastante favorable para una travesía agradable. A solo una milla ya teníamos una brisa de unos 8 nudos del NE y nuestro rumbo era 94º, así que ceñiríamos ligeramente. Dos horas más tarde el viento variaba entre N y NE a unos 17 nudos dejándonos navegar alegremente entre una ceñida y un través. Un par de horas después cuando parecía que duraría toda la travesía, el viento bajó de intensidad con rapidez obligándonos a usar el viento enlatado (el motor) las siguientes cuatro horas hasta el final.



Othonoi a la vista ,cambio de bandera, Grecia!!!



La zona más frecuentada como fondeo por su posición con respecto a los vientos dominantes está en el lado SE donde se encuentra la población de Ammos, ahí la costa se convierte casi en un puerto natural que han “mejorado”agregando dos pequeños rompeolas a ambos lados de la cala que le da aspecto de puerto. 


Bahía de Ammos


Entrando a estribor hay un muelle donde atrancan diferentes ferris que pasan una vez al día, por lo que es necesario dejar espacio para maniobra tanto dentro como fuera de la bocana. La profundidad dentro del puerto varía entre dos y ocho metros. Hay que dejar resguardo en el lado W donde hay piedras sumergidas. Por fuera varía entre dos y medio y diez metros; aunque hay que prestar atención sobre todo en el lado E, donde la profundidad disminuye rápidamente.




Dicha zona baja en el lado E del fondeo se extiende en dirección SW aproximadamente media milla hasta la punta Avlaki donde se encuentra un pequeño puerto del mismo nombre, al que se puede acceder teniendo precaución de maniobrar a cierta distancia cuando la profundidad aún ronda los cinco metros. Entrando desde el SE con la luz roja de la bocana ligeramente a estribor de la proa y la Isla Mathraki en la popa. El pasillo de entrada es relativamente amplio pero conviene no relajarse demasiado durante la entrada o salida del puerto. Hay una zona baja de piedras a ambos lados.


puerto Avlaki visto desde el SW

Nosotros con la información que teníamos y viendo la foto aérea de la guía Imray, se nos hacía difícil lanzarnos dentro del puerto sin un poco más de información reciente. Así que dejamos al Yin en el fondeo y fuimos a explorar.






 Mientras dábamos un paseo a pie por el mini-puerto encontramos al “Isalou” un Amel de 11 metros de eslora y unos cuarenta años de vida útil. Estaba abarloado al muelle de entrada de la bocana. Nos acercamos y conocimos a Giovanni, navegante solitario italiano enamorado de Grecia que hace cuarenta años ya andaba por estas tierras. 
Minutos después del saludo y las preguntas de rigor ya éramos invitados a subir a bordo del Isalou y compartía con nosotros su vino y un poco de carne ahumada que traía de Albania. Todo un personaje, auténtico como la vida misma.
Giovanni habla un poco de castellano, así que la conversación se hizo mucho más larga y divertida. Es un políglota natural. Nos cuenta: “mi mujer dice que hablo cinco idiomas que no conozco”…
Italiano, castellano, francés, inglés y griego es una buena combinación para navegar por el mediterráneo.


Isalou


Gracias a la valiosa información de Giovanni, decidimos que podíamos entrar en Puerto Avlaki. Hicimos un paréntesis en la conversación y pocos minutos después estábamos a la popa del Isalou.



vista desde la popa del Yin Yan


Giovanni viene compartiendo la ruta desde Albania con sus amigos Carlo y Sabina, dos Italianos que navegan en el “Viura” y que pudimos conocer unas horas después. Ellos estaban anclados en la bahía. Los vimos llegar cuando estábamos allí fondeados. Un bonito Nelson 46, que no pudimos resistir la tentación de fotografiar mientras maniobraban. Carlo compró el casco del Viura totalmente pelado, a precio de material y lo consiguió acondicionar a su gusto tanto interior como exteriormente en solo cuatro años mientras continuaba navegando con su barco anterior. El Viura ya tiene dos vueltas al mundo y continúa gozando de buena salud.  



Viura






De izquierda a derecha: Carlo, Sabina, Giovanni y Mireia.


Durante los siguientes días compartimos ratos divertidos, cenas en el Viura y parte de la ruta. El cumpleaños de Carlo lo pasamos al Sur de la punta Kastri. Para la cena Sabina nos deleitó con unos deliciosos tortelinis totalmente hechos por ella a bordo. 
 Punta Kastri  es un sitio recomendable para fondear con vientos del cuarto cuadrante. Fondo de arena y piedras. Allí pasamos la noche con vientos entre 20 y 25 nudos del NNW. Las anclas hicieron su trabajo.


Punta Kastri



   Para los amantes de la geología hemos hecho una pequeña selección de fotos de la costa W de Othonoi. Hay rincones sorprendentes…


















      Después del Cumpleaños de Carlo en Punta Kastri, Isla Othonoi, continuamos al día siguiente rumbo a Isla Erikoussa que está a unas siete millas al E. 
Durante el amanecer el viento bajó hasta quedar en una brisa del Norte que nos permitía navegar a vela a ritmo agradable, entre un través y un largo, con yankee y mesana izados. 
Por probar suerte pusimos la caña de pescar a trabajar mientras atravesábamos el canal entre las islas y antes de veinte minutos “sorpresa” picó un bonito. Fin de la pesca. Teníamos la ración justa para cinco personas.
Al llegar al fondeo teníamos el sitio para echar el ancla entre el Isalou y el Viura. Giovanni nos recibe con una llamada de radio. 


 Vistazo al fondeo



Ellos madrugaron un poco más que nosotros, así que ya estaban bien posicionados dejando sitio de paso para el Ferry
Al llegar, la primera imagen que se tiene del entorno deja muy claro que la isla es totalmente diferente. Incluso pensamos “aquí vive menos gente que en la anterior”, luego comprobamos que el vecindario se extendía tierra adentro. La piedra si que es totalmente diferente, es claramente más blanda. La montaña delante del fondeo parece una duna gigante.






En el muelle de atraque del ferry se puede poner agua y pasar la noche. Al dia siguiente hay que dejar el sitio libre para el ferry.


En nuestro paseo por la isla atravesamos el pueblo para ir a parar al norte a un pequeño puerto, tal vez de pescadores en su día, ahora prácticamente en desuso. 





Allí las piedras que tocan el agua se deshacen como arcilla. Nuestra entrada y salida al mar para refrescarnos un poco del calor del camino fue toda un disertación de patinaje. Finalmente salvamos los dientes.






La mayor parte del pueblo se concentra en la parte más baja de la isla. Las construcciones y la disposición de las casas entre tantos árboles resulta como mínimo agradable a la vista. Hay tabernas, bares y restaurantes bien distribuidos y todo señalizado 











Next Port Isla Corfú…

2 comentaris:

  1. Impresionante! No habéis pillado ni un mal de mal tiempo?
    Alex: estarías orgullos de tu tocayo! El Marsupio está recuperado su explendor y su pinta mejora día a día!

    Ya llegoo.... ya lleeeeeego!!! :)

    Un abrazo a los dos!!

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